Censura contra el periodismo.

Exilio, vigilancia y miedo: periodistas denuncian estructuras de silenciamiento en México y Centroamérica  

La censura, el exilio, la vigilancia digital y la precarización económica forman parte de una misma estructura de silenciamiento contra el periodismo en Centroamérica y México, coincidieron este miércoles periodistas y defensores de la libertad de expresión durante el conversatorio “Estructuras del silencio: censura, opacidad y vigilancia”. 

En la mesa moderada por Olivia Zerón, representantes de distintos países advirtieron que los gobiernos y grupos de poder han sofisticado sus mecanismos de control sobre la prensa, aunque el periodismo independiente continúa resistiendo mediante redes de colaboración y nuevas estrategias digitales. 

Para el director ejecutivo de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), Guillermo Medrano, Nicaragua “ha dejado de ser un caso de estudio para convertirse en un laboratorio de malas prácticas”, donde el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cerrado progresivamente el espacio cívico y expulsado a gran parte de la prensa independiente. 

Explicó que desde la crisis sociopolítica de 2018 al menos 308 periodistas y trabajadores de medios han sido forzados al exilio. 

“En Nicaragua, preguntar puede ser motivo de intimidación, asedio, cárcel, exilio o muerte”, afirmó Medrano, quien sostuvo que el gobierno teme a la información publicada por los medios independientes. También señaló que en 65% del territorio nicaragüense ya no existe práctica de prensa independiente local y solo prevalece “la narrativa oficial”. 

Pese a ese escenario, destacó que los periodistas han encontrado maneras de adaptarse. Explicó que muchos trabajan bajo seudónimos o colaboran simultáneamente para varios medios desde el anonimato, debido al riesgo permanente y a la precariedad económica. “No hay manual para resistir, pero sí creatividad”, dijo.  

Medrano relató además cómo el miedo ha transformado incluso la manera en que las audiencias consumen información. Explicó que en Nicaragua una persona puede ser vigilada o intimidada únicamente por interactuar con una publicación periodística en redes sociales. “La gente teme hasta darle like a una nota”, señaló.  

Narrativas de poder y nuevas formas de censura 

Por su parte, Óscar Martínez, de El Salvador, reflexionó sobre la facilidad con la que sectores de la sociedad adoptan discursos oficiales contra la prensa independiente.  

Señaló que gobiernos autoritarios como el de Nayib Bukele, han logrado instalar la idea de que los periodistas son “un estorbo” para el desarrollo del país y aliados de estructuras criminales. “¿Qué no hicimos bien? cuestionó.  

Para Martínez, una de las mayores vulnerabilidades del periodismo en la región es que amplios sectores sociales no han sido formados en una cultura democrática capaz de comprender el valor de la prensa libre.  

En tanto, la periodista Hilda Landrove, de Cuba, describió nuevas formas de represión implementadas en ese país, entre ellas la llamada “obligación de confesión”, mediante la cual colaboradores de medios independientes son presionados para declarar públicamente que abandonan esos proyectos periodísticos.  

Landrove señaló que las autoridades cubanas también han incrementado los ataques contra cuentas de WhatsApp y otras plataformas de comunicación privada. “Pueden acceder a los WhatsApp de la gente y quitarle sus cuentas”, denunció.  

A su vez consideró que Cuba funciona como una especie de antecedente regional de las actuales estructuras de silenciamiento, debido a que desde hace décadas el país carece de libertades de expresión, asociación y prensa independiente. Sin embargo, aseguró que los medios independientes creados desde el exilio han logrado ganar legitimidad dentro de la isla. “La gente lee más los medios independientes que los medios oficiales”, afirmó.  

Por su parte, Adrián López, director del diario Noroeste de México, advirtió que el silenciamiento también opera debilitando la credibilidad del periodismo y reduciendo su impacto social. Señaló que “muchos gobiernos ya no necesitan negar la violencia o censurar directamente, sino simplemente ignorar la realidad y controlar la conversación pública mediante narrativas paralelas” 

El periodista puso como ejemplo la crisis de violencia en el estado de Sinaloa, donde miles de personas han sido asesinadas, desaparecidas o desplazadas mientras las autoridades evitan rendir cuentas públicamente. “Empezamos a hablar de la hipotenusa y no de lo que importa”, ironizó sobre las estrategias oficiales para distraer la atención pública.  

El periodismo bajo amenaza: exilio, miedo y redes de protección 

La periodista Lourdes Ramírez, directora de En Alta Voz en Honduras, describió un entorno marcado por amenazas constantes, hackeos, vigilancia y precarización económica. Explicó que muchos periodistas trabajan bajo presión permanente y que las fuentes de información también terminan siendo intimidadas antes de publicar investigaciones. 

“El costo de informar impacta en la integridad física y la salud mental y nos va matando como un gotero”, expresó. Ramírez también cuestionó el abandono que enfrentan muchos periodistas cuando deben salir de sus países por razones de seguridad.  

Finalmente, José Carlos Zamora, director regional del CPJ, sostuvo que frente a la persecución estatal es necesario fortalecer las alianzas regionales entre medios y periodistas. “Si un país silencia, otro país publica”, destacó. 

Zamora afirmó que la colaboración periodística ya no solo es una herramienta editorial, sino también un mecanismo de protección. En ese sentido, insistió en la necesidad de crear protocolos de seguridad física, digital y legal, debido a que muchos gobiernos han comenzado a utilizar el sistema judicial como instrumento de intimidación.  

“El periodismo en red diluye el riesgo”, afirmó, y destacó la importancia de mantener visibles los casos de periodistas encarcelados para evitar que el silencio se convierta en una forma de normalización.