Espacios de ataques digitales contra la prensa independiente siguen creciendo en Nicaragua

La escalada de ataques digitales contra periodistas y medios independientes en Nicaragua no solo persiste, sino que se consolida como una práctica sistemática acompañada por la ampliación de espacios de voceros oficialistas que intentan atacar y desprestigiar.

En los últimos años, ante el exilio forzado de decenas de periodistas independientes en Nicaragua, las agresiones en línea, mismas que incluyen campañas de estigmatización, descalificaciones, amenazas y exposición de datos personales han sido la principal forma de ataque por parte del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a todos sus voceros oficiales y fanáticos.

Los ataques son constantes y diversos, se insertan en una estrategia de comunicación orientada a desacreditar, intimidar y aislar a la prensa independiente.

Uno de los casos más recientes es el programa “El Búnker de Stalin”, conducido por Stalin Vladimir Centeno, cuya promoción se realizó a través de las cuentas del Canal Parlamentario de Nicaragua. Aunque las transmisiones se realizan en otros espacios digitales, la utilización de una plataforma institucional para anunciar un espacio de ataques contra periodistas evidencia el uso de recursos públicos para fines de propaganda y estigmatización.

En ese espacio se han emitido señalamientos directos contra periodistas, anunciando que serán expuestos “con nombre y apellido”, que se indagará en su vida privada y que se les “quitará el sueño”. Este tipo de discurso no solo constituye un acto de hostigamiento digital, sino que genera un entorno de riesgo que puede trascender el ámbito virtual.

La ampliación progresiva de estos espacios, tanto en frecuencia como en respaldo institucional, demuestra que los ataques digitales no son expresiones espontáneas, sino parte de un ecosistema de comunicación que normaliza la agresión contra voces críticas. El señalamiento reiterado desde plataformas con alcance estatal aumenta la vulnerabilidad de periodistas y sus familias.

Cuentas anónimas y troles insultan y amenazan

Además de los espacios amplificados por voceros oficialistas, persiste la operación de cuentas anónimas y redes de troles en distintas plataformas digitales que se dedican de forma sistemática a atacar a medios y periodistas independientes. Estas cuentas difunden mensajes con insultos, lenguaje vulgar, campañas de difamación y amenazas directas, incluyendo amenazas de muerte, con el objetivo de intimidar, desacreditar y generar miedo.

La acción coordinada de estos perfiles, que replican narrativas estigmatizantes y amplifican contenidos de plataformas afines al gobierno, refuerza un entorno digital hostil que incrementa el riesgo para quienes ejercen el periodismo y profundiza la normalización de la violencia en línea como mecanismo de persecución.

En contextos autoritarios, los ataques digitales cumplen una doble función: desacreditar públicamente y enviar mensajes de silenciamiento para el resto del gremio. La reiteración de este patrón debilita el debate público, fomenta la autocensura y restringe aún más el ejercicio de la libertad de expresión.

Frente a este escenario, desde la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), insistimos en que el Estado tiene la obligación de garantizar condiciones seguras para el ejercicio del periodismo, no de amplificar campañas de hostigamiento.

La continuidad y expansión de estos espacios de ataque digital consolidan un modelo comunicacional basado en la confrontación, la estigmatización y la exclusión de voces independientes.