Cambio de medidas cautelares en favor del periodista José Rubén Zamora es un avance importante pero insuficiente

La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) destaca la decisión judicial que permitió el cambio de medidas cautelares a favor del periodista guatemalteco José Rubén Zamora Marroquín, quien ahora cumple arresto domiciliario, tras permanecer 1,295 días en prisión preventiva.

Zamora, de 69 años, fundador del desaparecido diario el Periódico y reconocido por sus investigaciones sobre corrupción y abuso de poder, estaba recluido en la cárcel militar Mariscal Zavala desde julio de 2022, pocos días después de publicar reportajes críticos sobre presuntos actos de corrupción en el entorno del entonces presidente Alejandro Giammattei.

El cambio de medida fue adoptado por el juez Segundo Penal, Maximino Morales, quien determinó que el tiempo de reclusión del periodista superaba la posible pena por los delitos de obstrucción a la justicia o falsificación de documentos. La defensa argumentó además que los riesgos procesales habían desaparecido, dado que el Ministerio Público concluyó la fase de investigación y Zamora cuenta con arraigo suficiente para enfrentar los procesos desde su domicilio.

El periodista deberá presentarse periódicamente ante las autoridades y tiene prohibición de salir del país.

Organizaciones llaman a poner fin a la persecución

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró el cambio de medidas en favor del periodista y afirmó que su caso se convirtió en uno de los símbolos más graves de criminalización del periodismo independiente en la región.

“Celebramos este paso, pero recordamos que nunca debió estar preso. Su encarcelamiento fue una injusticia y un ataque directo a la libertad de prensa”, afirmó el presidente de la SIP, Pierre Manigault. La organización también advirtió que el caso envió un mensaje intimidatorio a periodistas de Guatemala y Centroamérica.

En la misma línea, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) consideró positivo el fallo que concedió el arresto domiciliario, pero exhortó a las autoridades guatemaltecas a retirar de inmediato todos los cargos y poner fin a la persecución judicial. El organismo advirtió que las reiteradas maniobras judiciales para mantener a Zamora en prisión enviaron un mensaje intimidatorio a toda la prensa del país.

Por su parte, Reporteros Sin Fronteras (RSF) calificó la salida de prisión como un alivio y un avance significativo, pero advirtió que el periodista continúa bajo medidas restrictivas y sigue siendo objeto de persecución judicial. La organización exigió su libertad plena e incondicional, así como el cierre inmediato de todos los procesos en su contra. “El caso de Zamora es emblemático del uso instrumental del sistema penal para silenciar voces críticas”, señaló Artur Romeu, director de RSF para América Latina.

Desde FLED consideramos que el cambio constituye un paso relevante, pero insuficiente mientras persistan procesos judiciales que han sido señalados por organizaciones nacionales e internacionales como parte de un patrón de hostigamiento contra la prensa crítica de Guatemala.

El caso de Zamora refleja un contexto Centroamericano marcado por el uso del derecho penal y los procesos judiciales prolongados para intimidar, castigar o silenciar el trabajo periodístico riguroso y crítico.

FLED reitera su llamado a las autoridades guatemaltecas a cesar las acciones de persecución judicial y asegurar condiciones reales para el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa en ese país, conforme a los estándares internacionales de derechos humanos.