Represión silenciosa y desiertos informativos: deterioro del derecho a la información en Nicaragua durante 2025
Durante 2025, la represión contra la prensa independiente en Nicaragua no solo afectó a periodistas y medios de comunicación, sino que tuvo un impacto directo sobre el derecho de la población a acceder a información plural, verificada y de interés público, según documenta el Informe Anual 2025 de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED).
A lo largo del año, FLED registró 115 violaciones a la libertad de prensa, una cifra que confirma que “el ejercicio del periodismo en Nicaragua se desarrolla en un contexto de presión constante, control informativo y riesgo permanente”. Estos datos evidencian la continuidad de un patrón represivo que no ha disminuido, sino que se ha transformado.
El informe advierte que la menor visibilidad pública de algunas agresiones no debe interpretarse como una mejora del entorno, sino como una reconfiguración de las estrategias de control. “La aparente menor visibilidad pública de algunas agresiones responde a un cambio en las estrategias represivas, que se han desplazado con mayor fuerza hacia el ámbito digital y operan de forma más fragmentada, persistente y silenciosa”, señala FLED.
Estas modalidades dificultan la denuncia y contribuyen al subregistro de los casos. Muchas víctimas optan por no denunciar ante el temor de represalias mayores o por la normalización del hostigamiento como una consecuencia asumida del ejercicio profesional, lo que incrementa la vulnerabilidad del gremio periodístico.
Durante 2025, el entorno digital se consolidó como uno de los principales espacios de hostigamiento e intimidación. Las agresiones verbales, escritas y digitales representaron el 74 % de los casos documentados, convirtiendo redes sociales y plataformas oficialistas en escenarios recurrentes de deslegitimación del trabajo periodístico. Según FLED, este tipo de ataques permitió sostener la presión de manera constante, reducir costos políticos y ampliar el alcance del hostigamiento, al tiempo que profundizó la autocensura.
Una de las consecuencias más graves de este contexto ha sido el debilitamiento del ecosistema informativo local. Durante el año, el departamento de Chinandega fue documentado como un nuevo desierto informativo, elevando a 11 los departamentos del país donde ya no existe periodismo independiente, lo que equivale al 65 % del territorio nacional. La ausencia de medios independientes en amplias zonas del país limita de forma directa el acceso de la ciudadanía a información local, plural y contrastada, y refuerza la centralización del discurso oficial.
Según FLED, el impacto de la represión también se refleja en el exilio forzado del gremio periodístico. Durante 2025, al menos 26 periodistas nicaragüenses se vieron obligados a abandonar el país, elevando a 309 la cifra acumulada de comunicadores en el exilio. En varios casos, la Dirección General de Migración y Extranjería negó arbitrariamente el ingreso al país a periodistas que retornaban del exterior, dejándolos en una situación de apatridia de facto.
FLED advierte que estas prácticas forman parte de una estrategia orientada a reducir de forma sostenida el número de periodistas activos y convertir el ejercicio del periodismo en una profesión inviable, con efectos directos sobre la calidad de la información disponible para la ciudadanía.
El Informe Anual 2025 concluye que la represión contra la prensa no constituye un problema sectorial, sino un fenómeno que erosiona derechos fundamentales y consolida un modelo de control narrativo en el país.

